http://almacendederecho.org/wp-content/uploads/2015/06/Logo-Almacen-de-Derecho-300x871.png

domingo, 6 de marzo de 2011

El proyecto de estatuto del profesorado universitario: o cómo convertirnos a todos en ninis (ni estudias, ni enseñas, solo gestionas la cosa universitaria)

Es la mejor expresión del lenguaje de madera utilizado por pseudotécnicos. Se ha iniciado una pequeña revolución en su contra, con un magnífico artículo de Azcárraga en EL PAIS y un manifiesto (que ya ha recogido más de 1600 firmas de profesores). Yo me he enterado por Nadaesgratis. La ocurrencia, en esta ocasión, se llama “carrera horizontal”. Es decir, que uno puede promocionarse en la carrera docente sin competir con otros ni subir peldaños. Se queda donde está y va acumulando puntos que le permiten, cuando haya llenado la cartilla, ser acreditado en la categoría superior.


Yo quiero que Gabilondo y Garmendia salgan y expliquen esto, nos digan en qué país del mundo se organiza la carrera universitaria de esta forma o vamos a tener que hacer una campaña que se llame: “No somos idiotas; Vds., a lo peor, sí”. Del manifiesto, que está escrito con humor, entresaco la referencia al art. 13.2 del borrador. Este precepto dice:
“Con independencia de lo establecido en el apartado anterior, las universidades, previa negociación con la representación sindical, podrán reconocer orientaciones específicas, mediante el establecimiento de criterios objetivos en función de las características de la actividad docente e investigadora de las diversas ramas del conocimiento y ámbitos disciplinares y de un tratamiento equilibrado entre estos, a los efectos de que el personal docente e investigador universitario a tiempo completo pueda desarrollar sus funciones con una intensificación en las actividades docentes o en las de investigación e innovación y transferencia, en virtud del predominio de unas y otras actividades, garantizando una dedicación parcial mínima a las actividades que no sean objeto de intensificación”.
Intuyo que quiere decir que aunque uno deba dedicar, pongamos, un 50 % de su tiempo a estudiar y un 50 % a enseñar y preparar clases, los que no sepan estudiar o no sepan enseñar pueden dedicarse a lo que les plazca más de las dos actividades, eso sí, previa negociación con los sindicatos (la presencia de sindicatos en las Universidades públicas siempre me ha maravillado: ¿sindicatos en una empresa autogestionada?).

No dejen de echar un vistazo a la presentación que ha elaborado el Ministerio. Es de traca. Por ejemplo, tenemos que dedicar el 80 % de nuestro tiempo a enseñar y estudiar y el 10 % a lo que queramos (supongo que es paralelo a los “créditos de libre configuración” que tienen los planes de estudio de nuestros alumnos) y un 10 % a formarnos en seminarios y estancias cortas. Garmendia: ¿pero tú crees que alguien se va a preocupar por saber si cumple con estos porcentajes?

Creí que era el manifiesto lo que estaba escrito con humor. No. Es el Estatuto, lo que está escrito para servir de monólogo en El Club de la Comedia. Sus autores no pueden ser tan idiotas, han tenido que escribirlo para hacernos reír. Miren,
La universidad española, en el contexto de construcción del Espacio Europeo de Educación Superior, requiere del planteamiento de la actividad de su PDI en términos mucho más complejos que los que hasta ahora se planteaban (en términos de horas de clase presenciales).
Esto quiere decir que en vez de dejarnos hacer lo que queramos, nos van a dejar hacer lo que queramos pero en celdillas mucho más pequeñas.
Por ello se aborda una profunda redefinición de las tareas docentes del PDI actual, al margen de su mayor implicación en la gestión y en la transferencia de conocimiento y además se adapta (no a las nuevas circunstancias, sino a la definición de las nuevas circunstancias) a la definición (o sea, la definición de la redefinición) de las nuevas circunstancias y a la mayor dedicación del profesorado a la gestión, (¿más todavía?) tanto académico-docente como de investigación, a la representación institucional y a la modificación de su actividad docente (actualización metodológica, tutorías, elaboración de materiales virtuales, etc.).
Hasta aquí, verborrea pedagógica para hacer avanzar la posición de los profes que ni estudian ni trabajan, solo gestionan. Pero el siguiente párrafo es genial
Además, el PDI necesita saber, en el contexto actual, cuáles son sus derechos y deberes, dado que sus condiciones de trabajo y sus obligaciones se están modificando. Más aún, los equipos de gobierno, los responsables de los Centros y los responsables de los Departamentos necesitan conocer cuáles son las obligaciones y los derechos de este personal y en qué términos se fijan.
Ja, ja, ja. Si algo sabemos los funcionarios es cuáles son nuestros derechos y nuestros deberes. Me encanta lo de “en el contexto actual” y lo de que nuestras obligaciones “se están modificando”. Pero lo más es lo de “más aún”, son los profes-metidos-a-gestores-de-la-cosa, nuestros pobres decanos y directores de departamento los que tienen que conocer las obligaciones y los derechos de este personal “y en qué términos se fijan”.

Por último, la pasión por las definiciones llega al disparate. Vean que tiene hasta una definición de movilidad
Se entiende por movilidad del personal docente e investigador, a efectos del presente real decreto, la que se produce entre Universidades o entre éstas y otros organismos públicos o privados dedicados a la investigación y/o con empresas basadas en el conocimiento
Yo no sé si esto es también producto de la LOGSE o del Gobierno más incompetente de la historia de la democracia española.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Yo no sé si esto es también producto de la LOGSE o del Gobierno más incompetente de la historia de la democracia española".

Pudiera ser que las dos opciones no fueran excluyentes. Al menos por lo que respecta a algunos miembros y miembras de la panda que nos ha tocado como Gobierno.

José Carlos dijo...

Lo malo, Jesús, es que estas estupideces se acaban publicando en el BOE y entonces, por desgracia, dejan de ser graciosas para convertirse en un elemento más de descrédito de la Universidad y de hastío del profesorado.
Como dice un amigo mío fiscal cuando le preguntan cómo está la Justicia, se puede decir que en la Universidad también "hemos tocado fondo... pero estamos escarbando".

Archivo del blog