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martes, 7 de agosto de 2012

Coevolución

Los rasgos de una población se transmiten a los descendientes por cuatro vías: genética, epigenética, imitación y cultura. Mi ejemplo favorito del tercero/cuarto es la comparación entre la aparente habilidad innata que tienen los italianos para el diseño y la absoluta incapacidad de los chinos para producir “cosas” bonitas. Ya sé que es una exageración. Pero cualquiera que haya estado en China estará de acuerdo en que cien años de destrucción sistemática de cualquier objeto de cierta belleza ha conducido a una fealdad uniforme. Tranquilos, los chinos no tardarán nada en recuperar el tiempo perdido. Ya tienen incluso artistas (pintores, escultores).
Mi tesis es que los italianos son tan buenos cuando se trata de diseñar una corbata, una cafetera o un calentador de gas porque llevan muchos siglos rodeados de cosas bonitas. No sé si “lo llevan en los genes”, pero seguro que sí en los fenotipos y en sus rasgos culturales que transmiten por imitación y cultura. ¿Cómo no van a fabricarse las más bonitas corbatas del mundo en Nápoles si tienen los frescos y mosaicos de Pompeya al lado? Naturalmente, la “ventaja competitiva” de los italianos derivada de siglos de acumular belleza se refuerza si los objetos en los que su belleza determina su valor se venden (tienen un mercado). La existencia de “compradores de belleza” genera una oferta de objetos de este tipo e “informa” a los más despabilados o más hábiles para dedicarse a eso. Con el paso del tiempo, toda la población es experta y la preocupación por hacer cosas bellas se extiende a ámbitos de la actividad distintos de la producción de obras artísticas (¿quién empaqueta mejor los alimentos que los italianos?). ¿No les extraña que los grandes artistas del Renacimiento italiano fueran, además o por la misma razón, auténticos genios? Leonardo no se ganó la vida con sus inventos. Se la ganó pintando cuadros tan bellos que los ricos de su época los querían comprar. O sea, que se produce un círculo virtuoso: más talento invertido en hacer cosas bonitas y expansión de la manufactura de calidad a todos los productos. En otra entrada narramos cómo el sorpasso a Gran Bretaña por parte de Alemania en manufacturas se debió, en alguna medida, a la extensión de la literatura técnica entre amplias capas de la población alemana gracias a la inexistencia de derechos de propiedad intelectual sobre los libros.
No hace mucho, The Economist narró el ejemplo más espectacular de la rapidez con la que la evolución (mutaciones genéticas que se expanden entre una determinada población) se llega a producir. Se trataba del caso de los tibetanos. Un gen que estaba sólo presente en un 10 % de la población hace menos de 3000 años y que les hacía más soportable vivir a grandes altitudes pasó a estar presente en el 90 % de la misma en nuestros días.
Hay otros ejemplos de este tipo de “evolución rápida” cuando el entorno es suficientemente “constrictivo” (el que no tiene la mutación que te salva la vida, se muere y no se reproduce, el que lo tiene, se reproduce y su gen se expande). El caso de la intolerancia a la lactosa es uno muy llamativo:
A famous example of gene-culture coevolution is the evolution of adult tolerance for milk in some, but not all, human populations (Fredrick J. Simoons, 1969, 1970).24 Most people, like most other mammals, can digest milk as infant but not as adults, because they lack the enzyme to digest lactose. However, there are several populations where most adults can indeed digest milk. The largest concentration of lactose absorbers can be found in Northwestern Europe, where less than 10-15% of the population is lactose intolerant. Low levels of lactose intolerance are also found among Indians and some African populations (Tutsi and Fulani). In contrast, few Far Easterners, Bantu Africans, Paci…c Islanders and Native American can digest milk as adults. It is now well-understood that the adult ability to digest milk evolved in response to a cultural innovation: dairying. The (dominant) gene controlling lactose absorption spread rapidly among populations that kept cows, sheep or goats, making those practices even more valuable from an evolutionary perspective. It also spread, but to a lesser extent, among Mediterranean people who consume milk in the form of cheese and yogurt, from which the lactose has been removed, but it did not spread among populations without a dairying tradition. To predict whether a current population would have a high or low tolerance for milk, one must look at the history of dairying among the population’s ancestors, no matter where they lived, rather than to the history of dairying in that population’s current territory. For instance, within the United States, it has been observed that the percentage of lactose intolerant adults is almost 100% among Native Americans, 90% among Asian Americans, 75% among African Americans, and only 12% among European Americans. This is consistent with the intergenerational transmission of the lactose absorption trait over an extended historical span, through genetic and cultural interaction.
Enrico Spolaore/Romain Wacziarg How Deep are the Roots of Economic Development?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que es Richard Dawkins el que desarrolla la teoría de los memes, o unidades básicas de transmisión cultural. Un meme sobrevivirá y se expandirá si se implanta en la comunidad adecuada. Evoluciona, muta y se adapta a otros entornos.

Un saludo.

C.A.

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