lunes, 22 de octubre de 2012

Cláusula anti-opa e innovación: la larga sombra del cortoplacismo

En otras entradas hemos repasado estudios que parecen indicar que los administradores de una sociedad cotizada de capital disperso pueden destruir valor por actuar de forma “miope”, esto es, que aumentan el valor de cotización de las acciones en el corto plazo pero destruyen valor a largo plazo. La inclusión de cláusulas anti-opa o la retención por parte de los insiders de acciones de voto múltiple, en la medida en que aligeran la presión del mercado porque hacen menos probable la realización de una OPA hostil, pueden permitir que los administradores se concentren en maximizar el valor de la empresa en el largo plazo, esto es, inviertan en actividades o proyectos que pueden ofrecer mejores resultados pero con un mayor grado de incertidumbre y plazo.


La inversión en innovación es una inversión de largo plazo. Este estudio trata de comprobar si las compañías cuyos insiders están protegidos por cláusulas estatutarias frente a una OPA hostil invierten más en innovación. Para comprobar el efecto de las cláusulas anti-OPA en la innovación productiva generada, examinan el número de patentes obtenidas. El resultado es que las compañías con mayor número de medidas anti-OPA son significativamente más innovadoras. Y, que entre las medidas anti-OPA que están asociadas con un mayor nivel de innovación, destacan los consejos de administración que solo se renuevan parcialmente, la píldora envenenada (emisión de acciones a muy bajo precio cuando alguien hostil a los administradores supera un determinado umbral de participación) mientras que otras como la existencia de acciones sin voto o los paracaídas dorados no parecen afectar directamente a la innovación. Lo más interesante es que esta asociación entre cláusulas anti-OPA e innovación es más pronunciada cuando la empresa está presente en un mercado muy competitivo y donde lograr innovaciones significativas es más difícil, lo que es coherente con la necesidad de proteger a los gestores frente a las presiones de corto plazo del mercado de capitales ya que es en estos entornos donde la asimetría informativa (entre los gestores y los inversores) puede ser más intensa. Se confirma, pues, que las cláusulas anti-OPA no tienen los mismos efectos sobre todas las compañías que las incluyen en su gobierno corporativo y que, si el mercado puede distinguir entre buenos y malos gestores, proteger a los primeros de las presiones del mercado de capitales, puede aumentar el valor de las compañías.

Archivo del blog