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viernes, 31 de julio de 2015

Uber: sigue sin haber comidas gratis

Explica el gran periodista Felix Salmon en este artículo publicado en Fusion, que, en realidad, y para el caso de Nueva York, los grandes perjudicados por la irrupción de Uber no han sido los taxistas - es decir, los conductores de taxis - sino los dueños de los taxis. En EE.UU., los taxis son empresas titulares de la licencia para poner un coche amarillo en la calle y utilizarlo para transportar gente (medallions) y se pueden acumular licencias bajo una misma empresa. En España, nadie puede acumular licencias de taxis, y el titular de la licencia no puede ceder el uso del taxi a un tercero sino en forma de contrato de trabajo con el que conduzca efectivamente el taxi. El efecto más inmediato de la irrupción de Uber ha sido que las empresas dueñas de taxis de Nueva York se han declarado en quiebra. Por eso nadie ha derramado una lágrima al otro lado del Atlántico. Al fin y al cabo, los bancos que prestaron dinero a estas empresas para que, con él, adquirieran los medallions darán por fallidos los créditos correspondientes y pasaremos a lo siguiente.

Para los conductores de taxis, la cosa no ha sido tan mala. Ahora, en lugar de arrendar un taxi (es decir, ser arrendatarios de los taxis que explotan las empresas titulares de las licencias), se convierten en conductores de Uber. El cambio no es tan malo incluso aunque Uber sea el peor empleador del mundo porque los dueños de los taxis eran ya los peores empleadores del mundo lo que se demuestra por quiénes trabajan como conductores de taxi en Nueva York. No se olvide que los taxistas en Europa son empresarios individuales bien situados en la clase media.

El segundo efecto inmediato de la irrupción de Uber es que ha desaparecido el mercado de licencias o medallions. Demasiada incertidumbre sobre su valor futuro. Como la posición de Uber no es todavía firme, ni siquiera han pasado a valer "cero". 

Como nos recuerda Chris Dillow, crear mercados es muy complicado y mejorar las cosas respecto del status quo no es obvio, como puede comprenderse, por ejemplo, examinando lo que ha ocurrido con los mercados eléctricos. El modelo vigente - el "destrozado" por la innovación - puede ser muy ineficiente y, sin embargo, preferible a un modelo liberalizado. No es solo que acabemos todos peor, ni siquiera que haya personas que tienen "property rights" atribuidos por el Derecho y que no son compensados, sino que los costes de disrupción a los que se refería Trimarchi pueden ser muy elevados. Esta columna de Harford es espléndida.

El caso de Uber es muy sospechoso desde todos estos puntos de vista, lo que induce a la prudencia en relación con si debemos liberalizar el transporte de viajeros para permitir su expansión por nuestras ciudades. Admitamos que Uber constituye una innovación que mejora el bienestar de los consumidores en cuanto que proporciona un servicio de transporte más eficiente - menos costoso de producir y con más calidad de servicio en términos de comodidad, prontitud y precio - que la alternativa actual, es decir, que los taxis. Hay que centrarse en eso porque Uber no tiene problema para participar, en igualdad de condiciones, en el transporte interurbano discrecional que, en España, está liberalizado. Sólo tiene que asegurarse que sus conductores cumplen con la Ley. 

En un mundo coasiano en el que los costes de transacción no fueran muy elevados, Uber debería negociar con los taxistas para introducirse en el mercado. Que los taxistas tengan atribuido por el legislador nacional o local el property right (monopolio) sobre el transporte discrecional de personas dentro del territorio de un municipio no afecta a la obtención del resultado eficiente - la utilización de la aplicación informática de Uber - porque Uber tiene incentivos para "sobornar" a los taxistas para que le permitan entrar en el mercado. Sólo tiene que "sobornarlos" ofreciéndoles una parte de la ganancia de la innovación superior al valor de su property right. Los taxistas - monopolio bilateral - tendrán incentivos para extraer de Uber la totalidad de la ganancia de la introducción de la innovación menos un euro. Pero, en realidad, los taxistas no tienen incentivo para hacer tal cosa porque, si se comportan así, se arriesgan a que, como ha ocurrido en los EE.UU., el regulador se "rinda" ante Uber y el valor de su property right pase a ser cero, es decir, Uber no necesite pactar con ellos para introducir su innovación. Además, en la medida en que Uber renuncie a ser el titular residual de los beneficios de su innovación - cediendo su software a cambio de un precio fijo a los taxistas - no puede resultar expropiado por éstos. Lo más plausible, por tanto, en esa negociación coasiana sería un reparto de las ganancias de la innovación entre Uber y los taxistas.

A mi juicio, pero esto requeriría un desarrollo mayor, Uber, racionalmente, pretende retener la porción más grande posible de los beneficios que genera su innovación y, tal pretensión es ilegítima por dos tipos de razones. 

  1. En primer lugar, porque muchas de esas ganancias derivan de la fuerte tendencia monopolística que tienen estas innovaciones (economías de red o de escala por el lado de la demanda), lo que exige que se examine cuidadosamente si vamos a sustituir un monopolio ineficiente - el de los taxistas - por otro que - como veremos inmediatamente - no es preferible desde el punto de vista del bienestar social. 
  2. Desde el punto de vista del bienestar social, sin embargo, incluso aunque Uber se introdujera previo pacto con los taxistas, puede haber externalidades negativas sobre los consumidores y la Sociedad en general. Hemos advertido del riesgo de un monopolio por parte de Uber que reduzca la innovación. Además, la eficiencia del servicio de taxi es muy variada geográficamente. Hay ciudades donde el taxi es seguro, rápido y barato y otras donde es inseguro, lento y caro. Por tanto, los beneficios o costes de una disrupción del mercado por la entrada de Uber son muy diferentes en cada localidad, de manera que no se justifica, en absoluto, establecer una regulación uniforme para todo un país (¡y mucho menos para toda Europa!). Como ha dicho Heath en otro contexto, el análisis coste-beneficio se hace sobre la base de los precios medios,sin prestar suficiente atención a la desutilidad para los consumidores que deriva de la volatilidad de los precios. Y eso es aseguramiento, pero el valor del "seguro" que el monopolio estatal proporciona a los consumidores no es tenido en cuenta al calcular la eficiencia de la innovación. 
  3. En fin, los conductores de Uber se convierten en trabajadores sin derechos laborales, proclives a endeudarse - para comprarse el coche - y a los que la Sociedad deberá rescatar más pronto o más tarde. Cuando hablo de rescatar quiero decir que sus ingresos como conductor no les permitirán pagarse la Seguridad Social y contribuir, como cualquier otro trabajador a los servicios públicos y a la protección social. Y digo esto porque si Uber tiene que cobrar precios a los consumidores más bajos que los actuales taxistas y ha de mantener at bay a competidores potenciales, tendrá que reducir los precios de los viajes para lo que ahorrará en el principal y único coste marginal de su actividad: lo que reciben los conductores.
El modelo de negocio de Uber se basa, pues, en maximizar la competencia entre los conductores, lo que implicará, a largo plazo - recuérdese el caso de las gruas - que todos ellos estén a pérdida, es decir, que acaben siendo conductores aquellos dispuestos a cobrar el precio más bajo posible por hora de trabajo. Del mismo modo que los "chinos" se han apoderado de la mayor parte de los locales en el centro de muchas ciudades - están a pérdida porque trabajan 15 horas al día pero cubren, con sus ingresos, sus costes monetarios de alquiler, luz y precio de la mercancía que revenden - los conductores de Uber serán cada vez más los dispuestos a trabajar a cambio de unos ingresos más bajos. La leyenda según la cual los conductores pueden elegir cuántas horas trabajan en función de los ingresos que quieren obtener, supone que tenemos un ejército de jóvenes que andan buscando dinero de bolsillo o el mínimo para permitirse la "barata" vida de estudiante. Pero, al igual que sucede con los conductores de taxis en Nueva York, los inmigrantes y los trabajadores menos cualificados los desplazarán del mercado rápidamente. 

Uber extrae para sí la mayor parte de la ganancia generada por la innovación, a costa de los conductores y a costa - en el futuro - de los consumidores. Y, como sociedad, debemos preocuparnos mucho por la distribución de las ganancias sociales que generan las innovaciones. Hasta ahora no teníamos que hacerlo porque la parte del aumento del bienestar social que genera una innovación que retiene el innovador es ridícula (un 3 %) y, normalmente, ni siquiera eso - los innovadores sobreestiman la parte de esa ganancia que podrán retener. Los inversores más astutos invierten en compañías que tienen un foso muy ancho, es decir, que están protegidas frente a la competencia actual o potencial y los inversores han considerado que Uber tiene la posibilidad de retener una parte significativa de las ganancias derivadas de esa innovación, ya que, en otro caso, no se entendería que haya alcanzado valoraciones superiores a los 50.000 millones de dólares. 

Los nuevos modelos de negocio de las empresas basadas en el software han de escrutinizarse con más intensidad que los antiguos. Hasta ahora, las enormes economías de escala que presentan estos negocios (porque el mercado es mundial, porque el coste marginal de servir a un cliente más es prácticamente cero) llevaban a los innovadores a preocuparse poco por el hecho de que los consumidores u otros empresarios ya presentes en el mercado retuvieran la inmensa mayor parte de los beneficios de la innovación. Piénsese en las empresas que mejoran la gestión empresarial en cualquier ámbito, desde el que permite a los médicos mejorar sus diagnósticos a los sistemas para gestionar el pago de los impuestos o los recursos humanos y todos los mercados B2B que reducen los costes de contratar. AirBnB es el más extraordinario ejemplo (otro día hablaremos de las diferencias entre AirBnB y Uber). Pero Uber representa un modelo de negocio "full stack" o en el que se produce una integración vertical completa (lean este excelente post de Simón González de la Riva). Uber no quiere ser una empresa que proporciona un software a los transportistas que aumenta la eficiencia en la prestación del servicio de transporte por parte de éstos. Uber quiere ser el transportista del mundo, de un mundo en el que los coches no tendrán conductor. Los conductores son un "coste" que hay que reducir al mínimo y del que hay que prescindir tan pronto como sea posible. 

Desde que se empezaron a otorgar patentes y derechos de propiedad intelectual, nuestras Sociedades han tenido que preguntarse acerca de los mejores "arreglos" institucionales para favorecer las innovaciones porque las innovaciones son la fuente del desarrollo económico y, por tanto, del bienestar social. Los innovadores no tenían forma de impedir que otros utilizaran sus innovaciones pero eso era "justo" porque todas las innovaciones se generan, en buena medida, sobre los hombros de los gigantes que preceden al innovador y la Sociedad que le permite desarrollar la innovación y la recompensa naturalmente ofrecida por el mercado al innovador era suficientemente grande. No obstante, tuvimos que inventarnos el sistema de patentes para fomentar la innovación en algunos campos del saber. 

Quizá las nuevas tecnologías sean diferentes de las antiguas en algún aspecto. Si este es el de que los que introducen una innovación pueden retener una parte significativa de los beneficios sin contribuir a los costes sociales que generan, tendremos que idear un nuevo Derecho de Patentes, esta vez, para proteger a la Sociedad frente a las innovaciones predatorias. Se llama regulación.

Actualización: v., este artículo de the awl
Actualización 2: v., este artículo en Medium
Actualización 3: v., este artículo en The Economist
Actualización 4. v., Geradin, Damien, Should Uber Be Allowed to Compete in Europe? And If so How? (June 7, 2015).
Actualización 5., v., Gabriel Domenech La regulación de la economía colaborativa (El caso «Uber contra el taxi»)
Actualización 6., Brishen Rogers, The Social Costs of Uber 
Actualización 7: La regulación contractual de Uber con sus conductores
Actualización 8: Economía colaborativa y teoría de las organizaciones
Actualización 9:  Cheap cab ride? You must have missed Uber's true cost
Actualización 10: Carta abierta al Consejo de Administración de UBER de parte del sindicato de conductores





Deberes de lealtad del mayoritario y diseño fiscal de las modificaciones estructurales

 one main goal of financial engineering is to take value from people who aren't in the room, and the IRS (Hacienda) is so rarely in the room. If you've got a smallish private company and you want to give it a low value for tax purposes, I mean, sure, who am I to stop you? But it's important to make sure that you're not accidentally taking value from people who are in the room, or at least who are right outside the room waiting to see how much they'll get paid on their stock options. Because those people are considerably more likely to notice.
Matt Levine sobre el caso  Fox v. CDX Holdings 

El caso es muy interesante desde el punto de vista de los deberes de lealtad hacia todos los accionistas en sociedades en las que hay un accionista supermayoritario que, naturalmente, controla el consejo de administración. El accionista titular de más del 97 % de las acciones, diseñó la operación para minimizar el pago de impuestos por parte de la compañía lo que le condujo a valorar uno de los negocios o divisiones de la compañía a un precio bajísimo en relación con el precio de mercado de esos activos. La consecuencia fue que una parte de los accionistas - rectius, los empleados titulares de opciones sobre acciones - recibieron muy poco a cambio de sus opciones en comparación con lo que recibieron los accionistas mayoritarios cuando se ejecutó la transacción. El Juez de Delaware condenó a la compañía a indemnizar a los titulares de opciones por la diferencia entre el valor atribuido al negocio de la compañía y su valor de mercado. 

Lo que tiene más interés del comentario de Levine es que, efectivamente, cuando se diseñan operaciones corporativas - modificaciones estructurales en la jerga legal española -, a menudo, los que "no están en la mesa" donde se diseña la operación, reciben un peor trato. 

Cortoplacismo

Wall Street "short-termism" is just about who should get to make decisions with capital. If you are bad at investing capital, investors will keep you on a short leash, and ask for their capital back if you have any to spare so they can put it to better uses. If you are great at investing capital, sure, buy a virtual-reality headset company, build driverless cars, shoot rockets to Mars, whatever, go nuts. Long-term corporate investment and deep basic research is possible, but you have to earn it.

El problema con el Doing Business

Overall, we find that the single numerical estimate of legally required time for firms to complete certain legal and regulatory processes provided by the Doing Business survey does not summarize even modestly well the experience of firms as reported by the Enterprise Surveys... The most interesting difference between these two approaches to assessing the business or investment climate is that Doing Business focuses on de jure processes and Enterprise Surveys on de facto practice.
The Doing Business estimates are problematic in four ways: 
First, there is huge variance reported by firms within the same country.

lunes, 27 de julio de 2015

Nosotros y ellos


Estatua de Blas de Lezo


Lo de Cataluña no tiene solución pactada. La solución pasa porque se les pase


El último euskobarómetro ha dado buenas noticias a los que valoramos la unidad de España. A los que consideramos que "nosotros" somos los que vivimos en la piel de toro, de Fuenterrabía a Tarifa y de Vigo a Alicante más los dos archipiélagos aunque cada uno de ellos considere que sus paisanos próximos son aún más "nosotros" que sus paisanos más lejanos. A los que creemos y valoramos que "nosotros", en menor medida, son también los portugueses y los hispanoamericanos; y que también son "nosotros", en menor medida aún, los europeos. Los norteamericanos son amigos, pero, claramente, "ellos". Y los rusos y los chinos son sólo "ellos". Los demás, simplemente, son gente de la que hemos oído hablar. Algún día, quizá, el mundo entero será "nosotros los humanos".

Entretanto llega ese día, nos rebelamos contra los que quieren reducir el número de "nosotros". Rechazamos instintivamente a los que dentro del "nosotros" inicial (el del status quo de los Estados nación) pretenden que, en realidad, nosotros somos "ellos" respecto de ellos. Esa es la afirmación fundamental de los independentistas: "ellos" no son "nosotros".

Y tal es una afirmación indiscutible, porque cada uno define como quiere quiénes somos "nosotros" y quiénes son "ellos". Por eso, desgajar a una parte de un "nosotros" rara vez se hace de forma pacífica. El "nosotros" de un momento histórico determinado rara vez acepta tranquilamente que una parte decida que somos "ellos" para ellos. Tiene que haber una confrontación armada para que la secesión triunfe o un debilitamiento atroz del núcleo del "nosotros", normalmente causado por una catástrofe natural o una revolución civil (como sucedió en la Unión Soviética). Como explica Turchin, sin embargo, lo más frecuente es que el "nosotros" venga debilitado por lo que ocurre en sus fronteras. Castilla se convirtió en un Imperio porque era la frontera europea con el mundo musulmán. El catolicismo generó un grado de cooperación social inexistente en el siglo XV en ningún otro lugar de la Europa cristiana. El objetivo era único y compartido: derrotar al Islam y expulsarlo de Europa. Las fronteras destrozan los imperios cuando en ellas surgen grupos de "nosotros" con una alta capacidad para cooperar. Los símbolos - la religión, sobre todo, en su concepción etimológica de ligazón o vínculo - permite reforzar el "nosotros", permite identificarnos y reducir los costes de saber por quién tienes que sacrificarte y quién estará a tu lado en situaciones de tribulación, peligro o desgracia.

Los independentistas y grupos como Podemos comparten el objetivo de acabar con el "nosotros" inclusivo de todos los españoles. Los independentistas quieren construir un nuevo "nosotros" que incluye sólo a los que viven en Cataluña. A todos los que viven en Cataluña, sin embargo. Esa es su gran debilidad. Podrían construir un "nosotros" distinto del "nosotros" español mucho más eficazmente si expulsaran a todos los que viven en Cataluña que no quieren dejar de formar parte de nuestro "nosotros". Es lo que se ha hecho históricamente. Isabel de Castilla dio a los judíos la opción de convertirse o marcharse. Porque estaba construyendo el "nosotros" castellano y, luego, español. Y lo que constituía el "nosotros" castellano era el cristianismo. No cabían los judíos ni los musulmanes como no cupieron los reformadores cristianos. Los independentistas catalanes no pueden expulsar a los españoles de Cataluña. Por eso utilizan sucedáneos a través de la homogeneización de la cultura, el Derecho y la educación. 

Los de Podemos dividen a los españoles en "nosotros" - la gente - y "ellos" - la casta. No quieren hacer dos naciones Estado homogéneas - crear dos "nosotros" - instalados geográficamente en territorios distintos. Quieren someter a "ellos" a la voluntad del "nosotros" para lo cual, "ellos" tienen que dejar de ser "casta" y dejarán de serlo cuando se vean privados de sus "privilegios". Lo malo es que entre estos "privilegios" se incluyen derechos fundamentales como el de propiedad, libertad de empresa y de contratación. Podemos es, pues, tanto más peligroso cuanto mayor sea el grupo de "ellos", cuantos más sean los que se vean incluidos velis nolis en la "casta". Y lo es, además, porque, cualitativamente, Podemos quiere organizar la vida de ese nuevo "nosotros" conforme a reglas poco deseables o aceptables por la totalidad (socialismo de corte latinoamericano). Por tanto, el riesgo que representa Podemos para una buena parte del "nosotros" español es, si cabe, muy superior al que representan los independentistas. 

Como hemos dicho, los independentistas necesitan expulsar a los españoles de Cataluña para salirse con la suya porque los "nosotros" españoles no permitirán la independencia. Los de Podemos sólo tienen que lograr la mayoría en unas elecciones. Los independentistas, además, no quieren organizar la vida social en Cataluña de forma muy distinta a como está organizada actualmente bajo el común "nosotros". Podemos es, pues, un desafío mayor para España, para "nosotros", que Esquerra Republicana. Podemos debilita el "nosotros" y, con ello, refuerza a los independentistas.

Podemos ataca los símbolos que nos permiten identificarnos como un "nosotros": somos una de las monarquías más antiguas de Europa. El rey, por muy republicano que sea cualquiera de nosotros, es un símbolo que nos permite identificarnos como parte de ese "nosotros". Lo demuestra el hecho de que ningún español toleraría ataques injustificados por parte de extranjeros a nuestro Rey. El himno, la bandera, la Constitución, la transición política, la selección española de fútbol o de baloncesto, la Historia de España, la conquista y civilización de América... Todo es discutible pero, a la vez, es indiscutiblemente "nuestro". Es lo que nos permite identificarnos como un nosotros. Podemos - y, por definición, los independentistas - no ofrece una alternativa simbólica a la que hemos expuesto. Por eso nos ofende que Cataluña prohíba los toros. Por eso nos ofende que el Ayuntamiento de Barcelona retire el busto del Rey Juan Carlos como nos ofendía que los ayuntamientos nacionalistas no hicieran ondear la bandera de España en el País Vasco. Porque su objetivo es la hegemonía, es crear un nuevo "nosotros", un "nosotros" que destruirá el "nosotros" que, tras muchos errores y aciertos, tras siglos de pobreza y guerras civiles, logramos construir gracias a Europa, al turismo y a algunas decisiones acertadas en la transición a la democracia y que se recogieron en la Constitución. Gracias, también, a muchos patriotas y a que pudimos arrinconar a los más gorrones del "nosotros". Un anarquista del siglo XIX, un entrenador de baloncesto de un equipo local o una matemática coruñesa no pueden simbolizar el "nosotros". O no tienen el mérito o no tienen la fuerza simbólica necesaria para amparar a todo el "nosotros". Nada hubiera pasado si el nombre del entrenador se le hubiera puesto a un nuevo pabellón deportivo. Al eliminar el nombre del rey, el Ayuntamiento de Zaragoza ha ofendido a todos los españoles. 

El independentismo no tiene solución pactada. No hay espacio para el pacto que genere ganancias para "nosotros" porque, necesariamente, nos convierte en un "nosotros" más pequeño, menos rico. El único remedio es ofrecer un arreglo decente para satisfacer el deseo de ser diferentes de algunos, el deseo de que su "nosotros" más reducido pueda expresarse. Y ese remedio está ya en vigor con los estatutos de autonomía. No en vano, los que hace cuarenta años pedían la autonomía, hoy piden la independencia. Dar más autonomía no es ninguna solución. Y reconocerles el derecho a decidir cuándo se podrán separar del "nosotros", tampoco. Sólo debilita el "nosotros" y hace más probable su derrota. 

El desafío de Podemos ha de enfrentarse reforzando el "nosotros", no debilitándolo. Los gestos de Ada Colau o del "Kichi" o el del Ayuntamiento de Zaragoza eliminando símbolos del "nosotros" ha de ser contrarrestado inmediatamente. Hay que armar simbólicamente al "nosotros", los españoles y decir, tanto a los independentistas como a Podemos que "nosotros" los españoles queremos vivir juntos y hacerlo como lo hacen nuestros cercanos europeos, en una sociedad libre que disfruta de los símbolos que nos han permitido identificarnos como un "nosotros" desde hace centenares de años y que estamos armados no sólo de símbolos, sino de razones. Ni el proyecto independentista ni el proyecto de Podemos auguran una vida mejor para todos los españoles. 

El llanto de algunos politólogos respecto de lo poco atractivo del proyecto español es una estupidez. Ningún país europeo ha tenido tanto éxito como España en los últimos treinta años. El Financial Times publicó la semana pasada que España sobrepasará a Italia en renta per capita por primera vez, probablemente, en la Historia. Y muchos de los que lean esto vivieron bajo Franco, de manera que saben perfectamente lo cutre, pobre y triste que era España hasta 1986. Por tanto, "nosotros" podemos estar orgullosos de ser "nosotros". La corrupción y la pobreza - los dos problemas que asolan nuestro país en esta década - son problemas menores si los situamos en la fotografía completa del proyecto español. Pero, sobre todo, son problemas que se pueden resolver sin destrozar un proyecto que, por primera vez en cuatrocientos años, ha permitido a "nosotros" vivir en paz, libertad y bienestar. Recordemos a Tito Livio cuando escribió de su propio pueblo, el romano: "Esta es la suerte que nos reservado el destino: la de triunfar finalmente en todas las guerras a pesar de ser vencidos en muchas batallas". 

jueves, 23 de julio de 2015

Grandes ideas locas y desprecio de los perfeccionistas

El artículo 10 CE - de origen alemán - nos garantiza a todos el "libre desarrollo de la personalidad". O sea, a perseguir en nuestra vida el proyecto que queramos, el que más felices nos haga y el que nos permita realizarnos como personas. Y a hacerlo solos o en compañía de otros. Sin más límites que el cumplimiento de las leyes. Es más, las leyes que limiten el derecho de cada uno a realizarse como persona tienen que estar justificadas. Tienen que limitar nuestro derecho para proteger un interés público y hacerlo de forma proporcionada. 

Cuando escribí (con Paz-Ares) este trabajo sobre la libertad de empresa, tuve alguna dificultad para explicar si el derecho a la libertad de empresa era o no una expresión del derecho al libre desarrollo de la personalidad. Parece obvia la respuesta afirmativa respecto a los individuos, o sea, respecto de lo que ahora se llaman "emprendedores" y más difícil respecto de las grandes empresas con forma de sociedad anónima y muchos accionistas. Los accionistas dispersos, obviamente también, deben ser protegidos, más bien, por el derecho de propiedad en su condición de accionistas que por el derecho a la libertad de empresa ya que, propiamente, ejercen ésta "por delegación". Pero, decíamos ahí, que no había que delimitar el ámbito de aplicación del derecho fundamental en función del tamaño de la empresa. 

A través de Quarz (y @noahpinion) leo que un israelí afincado en los EE.UU. y que se ha hecho millonario ha tenido una idea bastante loca (y, por cierto, muy coherente con su origen nacional): crear un país al que puedan desplazarse todos los refugiados, "con una fuerte cultura de trabajo y no de vivir del Estado" y en donde se hablaría inglés. Me adelanto a las objeciones de los perfeccionistas: "lo que hay que hacer es resolver el problema de los refugiados y las causas que provocan su desplazamiento desde sus hogares". A estos, les digo lo que dice el Evangelio respecto de los pobres: "siempre los tendréis con vosotros" y les recuerdo que suele ser una mala excusa para no hacer nada: exigir soluciones que no se lograrán nunca. 

miércoles, 22 de julio de 2015

Explicación del voto en contra de la moción sobre Venezuela

Estos son los tweets que Daniel Bernabé ha publicado sobre esa moción justificando el voto negativo de dos concejales de Ahora Madrid
Y así hay que explicarlo públicamente con hemeroteca, a la ciudadanía y a la puta cara de quien utiliza los DD.HH. como ariete político.
Comentario: ¿acaso ha hecho algo diferente en estos últimos años Podemos y sus colegas con el "derecho a la vivienda" y los derechos de la gente? ¿No se basa toda su estrategia política en afirmar que los derechos humanos de la gente no están reconocidos en esta pseudodemocracia de la que disfrutamos?
A la escoria del PP le resbala lo que pase o deje de pasar en Venezuela. Tan sólo busca el escándalo con un país humillado mediáticamente.
Comentario: ¿llamar "escoria" a otro partido político es aceptable cuando lo hace la ultraizquierda pero es intolerable cuando se les llama a ellos de esa forma? ¿Una moción en un ayuntamiento puede provocar "escándalo" respecto de la situación que sufren los venezolanos? ¿Los medios humillan a Venezuela o critican a su gobierno? ¿Se sienten los venezolanos humillados porque desde España se manifieste solidaridad con los políticos de la oposición que están en la cárcel por orden del Gobierno de ese país?
Y ahí está nuestro debe (o el de algunos) no haber tenido la valentía de plantarse y hablar de Venezuela con claridad, con sombras y luces.
Comentario: ¿saben los de Podemos algo sobre Venezuela que los demás no sepamos y que los medios afines al gobierno venezolano no hayan contado? ¿No informan suficientemente los medios españoles sobre lo que pasa en Venezuela? ¿Qué mentiras sobre la situación de los candidatos de la oposición presos han contado los medios españoles?

Hay otros twitters, pero no son de este mundo

Hoy he decidido divertirme un poco y entrar a saco a discutir sobre un tema polémico: ¿debemos ajustar el número de plazas en las facultades de Medicina al número de plazas disponibles en hospitales para cursar el MIR? A favor de la moción, alguien  bastante sensato y educado (al parecer, "quemado" por la experiencia de la Católica de Murcia que sostenía que las facultades de medicina privadas tienen algo de fraudulentas puesto que se "llenan" con alumnos que no han conseguido la nota para entrar en la pública pero que tienen el dinero para pagarse los estudios). En contra, un servidor. Llevo tiempo sosteniendo que el gravísimo problema que tiene España de falta de vocaciones científicas y técnicas se paliaría si todos los buenos estudiantes de bachillerato que quieren hacer medicina pudieran cursar la carrera. Naturalmente, dejando claro a todo el mundo (lo que no es sencillo, y también lo he aprendido esta tarde) que entrar en una Facultad de Medicina no te garantiza un puesto de médico en el sistema nacional de salud. Muchos de los estudiantes rechazados por nuestras facultades de medicina (públicas y privadas) podrían trabajar en empresas o instituciones dedicadas a la tecnología y a la ciencia. Desde luego, en mayor medida que los que estudian Comunicación Audiovisual o Relaciones Laborales. 

La discusión se ha salido de madre - aposta - cuando han empezado a entrar en la discusión personas con las que hemos pasado de las Universidades privadas a la RDA (la República Democrática Alemana),  para derivar, directamente, en los insultos. Si hay una ley Godwin que vaticina que en cualquier discusión online aparecerá el nazismo debería haber otra que dice que, conforme se prolonga una discusión en twitter aparecerán los insultos, especialmente, los referidos a la falta de cultura básica (ortografía) del contrario (es lógico, twitter es un sistema de intercambio de mensajes escritos). 

Tras el experimento, entiendo perfectamente que estos nuevos concejales tengan el pasado que tienen. No pudieron evitarlo. Son hijos de las redes sociales. Se movían en un ambiente tuitero donde si no dices barbaridades o eres brutalmente sarcástico (la gracia no es imprescindible) no te haces un hueco en la discusión. A falta de algo mejor que hacer, la tentación es irresistible. Lo mejor es que, tras haberte dirigido varios insultos, mantenían la conversación, como si nada importara. Insultar y ser insultado - eso sí, anónimamente - tiene la misma importancia que rascarse la nariz. 

No pueden sacarse conclusiones porque esto es "evidencia anecdótica". Pero una de las participantes en el "experimento" tiene más de 86.000 seguidores y no me suena que sea famosa por cualquier otra razón que no sea el elevado número de seguidores en twitter. Si lee esto, naturalmente, dirá que me estoy buscando una justificación ex post facto para mi humillante derrota en la red social. 

Pero twitter no es terrible. Mañana volveré a mi agradable e interesante lista donde me sugieren lecturas y discutimos apaciblemente. Es que hay muchos twitter, tantos como hay nosotros. Y puedes cerrar la ventana que quieras, cuando quieras.

domingo, 19 de julio de 2015

La V.O. de Carmena

La bronca que se ha montado en torno a la iniciativa del Ayuntamiento de Madrid de publicar una página web en la que rectifica las noticias publicadas sobre la actividad del Ayuntamiento que, en su opinión, no reflejan la realidad dice mucho de nuestro país, de nuestra cultura jurídica y de la situación de Ahora Madrid.

Es una iniciativa perfectamente legítima e inocua. La Comisión Europea montó algo parecido porque observó que en los Estados se imputaban todos los desastres y calamidades a la regulación europea. No constituye un ejercicio de ningún derecho fundamental – rectificación de las informaciones publicadas por alguien que sean erróneas o injuriosas y afecten al derecho al honor de alguien – porque los poderes públicos no son titulares de derechos fundamentales. Por tanto, es un error aplicar a esta V.O. las normas y principios que rigen para los derechos fundamentales. Es una pura y simple actividad administrativa y es en esos términos en los que debe juzgarse: ¿tiene competencias el Ayuntamiento de Madrid para publicar ese tipo de informaciones?

martes, 7 de julio de 2015

Microentrada: el amparo a la familia numerosa y lo que tiene en la cabeza Ollero

En una sentencia de amparo muy reciente, el Sr. Ollero hizo un voto particular discrepante en un caso facilísimo. Se trataba de una familia numerosa que reclamó un beneficio – una reducción en un impuesto – que le concedía la ley a todas las familias numerosas. La Comunidad de Madrid le denegó el beneficio porque, en la fecha en la que procedía su concesión, la familia era numerosa pero no había solicitado y obtenido el “carné de familia numerosa”. El Tribunal Constitucional concede el amparo porque lo relevante es, naturalmente, que a la fecha en la que nació el derecho al beneficio fiscal, el que lo solicitaba fuera una familia numerosa, no la fecha de expedición del documento que facilita la acreditación de la condición de familia numerosa. La mayoría de la Sala razona "razonablemente" que el legislador no había querido discriminar en el acceso a los beneficios en razón de que se dispusiera del documento que acreditaba la condición de familia numerosa.

miércoles, 1 de julio de 2015

Microentrada: Grecia y Europa. La equidistancia no garantiza ni el acierto, ni la moralidad de una posición

Un buen europeo no es el que trata de lograr acuerdos a cualquier precio, sino el que cumple los  tratados y se preocupa porque la Unión no sufra ningún daño"
Angela Merkel

Gente informada insiste en comportarse como un economista y repartir las culpas y los errores entre el gobierno griego y las instituciones europeas. El argumento más extendido es que el rescate a Grecia en 2010 fue un error de planificación y de ejecución y que, en realidad, sirvió para rescatar a los acreedores privados de Grecia sin que los griegos vieran ni un euro de dicho rescate. Simplemente, les cambiamos a los acreedores (pero no les trasladamos las deudas, como dice Martin Wolf, porque el deudor era el Estado griego. En el caso español, el rescate de las cajas sí que supuso salvar a los acreedores de las cajas - bancos franceses y alemanes - a costa del contribuyente español que asumió la obligación de devolver el préstamo europeo). Ahora deben el dinero a los gobiernos europeos y al FMI en lugar de a bancos y particulares. Este argumento olvida que, en el camino, se redujo notabilísimamente la deuda griega y que toda esa deuda sí que había acabado en el presupuesto del Estado griego y que el gobierno griego había destinado el dinero recibido a pagar salarios y pensiones a ciudadanos griegos. El segundo argumento de los "equidistantes" es que el gobierno de Syriza tiene razón al querer incumplir los acuerdos alcanzados entre el legítimo gobierno griego anterior a él y las instituciones acreedoras y desandar lo andado. No más austeridad. La legitimidad de tal incumplimiento flagrante de un acuerdo internacional lo fundan estos equidistantes en el mandato democrático recibido por Syriza para acabar con la austeridad. 

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