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domingo, 29 de octubre de 2017

Psicología y Evolución del concepto y las normas sobre la propiedad

 

james northcote

James Northcote

trade is done for peace, not to fight scarcity. Or, it is peace which is scarce”.

¿Cómo se originan los conceptos en nuestro cerebro?

“Los conceptos… se forman para dirigir la conducta eficientemente en un contexto o en presencia de presiones selectivas específicas”,

es decir, actúan como motivaciones para actuar. La idea de la propiedad – dicen los juristas desde hace tiempo – no hace referencia a una cualidad física de las cosas sino a una representación mental común (concepto, construcción mental) a un grupo de individuos en relación con las cosas. Si algo es de alguien, los demás miembros del grupo deducen que ese alguien tiene derecho a excluir a los demás de los efectos útiles de esa cosa. Una concepción completa, esto es, considerar la propiedad como institución, exige que esa representación mental alcance cómo se adquiere la propiedad de algo, cómo se transfiere y cómo se pierde además de la descripción de las facultades del propietario y la delimitación de lo que puede ser objeto de propiedad.

La psicología evolutiva ha demostrado que los niños, desde edades muy tempranas, comprenden la idea de propiedad y actúan de acuerdo con ella. Y comprenden que asignar la propiedad (de acuerdo con criterios que van, sobre todo, de la ocupación a la producción de la cosa como formas de adquisición originaria de la propiedad al intercambio voluntario como forma legítima de adquisición derivativa v. art. 609 CC) reduce los conflictos entre los miembros del grupo. La ventaja evolutiva de la idea de propiedad consiste en que asignar la propiedad de bienes respecto de cuyo consumo hay rivalidad (los bienes “privados” en la jerga de los economistas) “optimiza la extracción de los recursos” de la naturaleza (alimentos, cobijo) y de la Sociedad (compañeros sexuales o aliados). Los humanos, como especies ultrasociales

 

pueden extraer mejor los recursos de sus entornos si evitan una guerra hobbesiana de todos contra todos, en la que… cada elemento debe extraerse del entorno bajo amenaza de peleas con otros o del robo por parte de otros congéneres. Esa puede ser la razón por la cual este supuesto "estado de naturaleza" no es realmente muy natural. Los seres vivos la evitan… a través de la coordinación, es decir, una amplia clase de estrategias en las que la mayoría de los seres vivos establecen y se guían por alguna norma de extracción de recursos; por ejemplo, el primer agente que ocupe un territorio lo conservará, de modo que los otros han de buscarse otro lugar (Maynard Smith 1982).

La selección natural ha de favorecer esta coordinación porque aumenta la aptitud – y las posibilidades de supervivencia – de cada individuo (no de los grupos)

La presión para las normas de coordinación es especialmente aguda en humanos, que son más dependientes que cualquier otra especie en la interacción con sus congéneres para adquirir recursos de su entorno, y han desarrollado las capacidades requeridas para una coordinación sofisticada en tareas como la guerra, la caza o la coparentalidad

La varianza en la extracción individual o colectiva (por una pareja o un subgrupo dentro del grupo) hace intuitivo que se desarrollaran tempranamente normas sobre los intercambios, primero en forma de intercambio de regalos y, despues, de trueque. Recuérdese que regalar el excedente no perdurable de lo recolectado o cazado es una forma de almacenamiento (“el refrigerador social”) si el que regala puede esperar comportamientos recíprocos de los donatarios en el futuro. La aparición de los intercambios (en estas dos formas de donación y trueque) debió de tener efectos amplificadores sobre la cognición humana porque requiere cálculo comparativo de la utilidad de lo que se intercambia y requiere poder determinar cuándo el donante o el permutante deja de ser el propietario. O sea, distinguir entre adquisición originaria y derivativa de la propiedad. En particular, las donaciones – que existen en todas las sociedades humanas conocidas – y generaban una “obligación natural” de reciprocidad, implican la creación de la idea de crédito y deuda aunque no, obviamente, en sentido moderno.

En todo caso, las indicaciones de la Psicología Evolutiva y de la arqueología y antropología conducen a pensar que “los individuos están equipados con un sistema específico que toma como insumo ciertas pistas así como informaciones y que produce intuiciones y motivaciones para adoptar conductas tales como APODÉRATE DE (x), CONSERVA (x), AYUDA A QUE OTRO SE APODERE DE (x) o AYUDA A QUE OTRO CONSERVE (x)… con el objetivo de ahorrar energía evitando las peleas por los recursos y destinar esa energía a buscar recursos alternativos

Como el objetivo es la supervivencia individual, la cooperación – coordinación que el cumplimiento de estas reglas favorece puede fracasar (inanición, enorme festín…).

Interesante es que estas intuiciones son distintas – específicas – para cada tipo o género de recursos. Por ejemplo, no tienen por qué ser idénticas para el apareamiento, para la recolección, la caza o para las herramientas. Cabe esperar tal especificidad porque los beneficios de la cooperación y el riesgo de disputas es muy diferente en cada uno de esos ámbitos. Y más interesante es cómo se generan normas sociales para asegurar el respeto por la propiedad, es decir, cómo se generan las intuiciones y motivaciones que llevan a los miembros de un grupo humano a reprochar al ladrón apoderarse de lo que no es suyo y obligarle a devolverlo como un nivel de coordinación superior a partir de una motivación egoista (recuperar lo que es nuestro y nos ha sido arrebatado). El autor dice que es “la historia del objeto” la que permite la elaboración mental de las normas correspondientes´: quién lo encontró, qué hizo con la cosa, a quién se la dio, quién la tiene ahora…

la coordinación requiere motivaciones compatibles, pero también información compartida. Requiere que, una vez que el agente X haya extraído el recurso R, la mayoría de los terceros que no estuvieron presentes durante la adquisición del recurso adopten la misma estrategia de no interferencia que las partes presentes. En otras palabras, requiere alguna señal que resuma lo que se puede deducir de la historia de la adquisición y desencadena motivaciones relevantes en otros agentes (Esto se logra en los humanos)… a través de la comunicación oral de la conexión entre un individuo y la cosa poseída

¿Qué circunstancias del entorno hacen “saltar” la intuición de la propiedad? Con un ejemplo – un chiste que te adelanto que voy a contar en la cena a la que vamos a asistir los dos – el autor considera definitivas la extracción de utilidad – en el caso del chiste, “triunfar” socialmente en la cena – y la rivalidad en el consumo – si tú cuentas el chiste yo ya no podré contarlo – Con estas dos “pistas”, unidas a los datos sobre la historia de la cosa – en el caso, quién de los dos contó el chiste primero - la idea de propiedad se genera en nuestro cerebro y los costes de coordinación de la conducta se reducen.

A partir de estas intuiciones y en sociedades más complejas, el concepto de propiedad “se aplica a ámbitos de las interacciones sociales para los que carecemos de predisposiciones generadas por la evolución”. Por ejemplo, la idea de la propiedad limitada respecto del subsuelo o las relaciones de vecindad y el retracto de colindantes o una teoría de la accesión. Curioso es que el common law y el civil law difieran en la concepción de la propiedad, el primero como un haz de facultades separables y el segundo como una titularidad residual (el propietario disfruta de todas las utilidades que puedan extraerse de un bien excepto las que estén asignadas por la ley o por contrato a otra persona). Y es curioso porque los economistas, como es sabido, hablan de “residual owner” o propietario residual para referirse, precisamente, a lo que en Derecho Continental consideramos propiedad. Para un jurista continental, decir que alguien es propietario residual de una cosa es una redundancia.

Pascal Boyer, How Natural Selection Shapes Conceptual Structure: Human Intuitions and Concepts of Ownership, 2015

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